Gracias a Dios que no soy política, porque no soy muy buena para mentir, además ustedes no se comerían los cuentos de mi ausencia por estos lados, si los dijera.
Más bien, debería de ir reconociendo que quizás ya no lo estoy prestando el mismo interés a este espacio que en otros tiempos, quizás haraganería, poca inspiración, poco tiempo... en fin, aún no sé cuando volveré a tomar las riendas de este blog.
Por el momento, y un poco cambiando el tema, quiero destacar lo valioso que es tener a nuestro alrededor personas de gran corazón, que sienten una gran estima por uno, y que en momentos de necesitar sus manos, más allá de esto, nos ofrecen sus brazos.
Yo, los lindos y buenos gestos no los olvido, más cuando yo sé que son sinceros. El pasado jueves mi compañera de trabajo Caroll me mostró su buen corazón y el cariño que siente por mí, al preocuparse por mi salud, tomar las responsabilidades que ese día me tocaban, para que yo no tomara sereno, ya que ese día me tocaba laborar en la tarde-noche, y tenia una fiebre, que ni quiero recordar. A pesar de que me opuse, no hubo forma, me dijo que me fuera a la casa a descansar, que ella hacia el trabajo por mí. Y así fue.
A veces, yo siento que la palabra Gracias, queda corta en momentos como estos. Sin dudas, soy privilegiada al tener personas a mi alrededor que me adoran, y a las que también yo adoro, pero también sé que todo se gana, por eso es que por mucho que se diga que en estos tiempos ya nadie piensa en nadie, solo en él, yo siempre estaré pensando lo contrario.
Más bien, debería de ir reconociendo que quizás ya no lo estoy prestando el mismo interés a este espacio que en otros tiempos, quizás haraganería, poca inspiración, poco tiempo... en fin, aún no sé cuando volveré a tomar las riendas de este blog.
Por el momento, y un poco cambiando el tema, quiero destacar lo valioso que es tener a nuestro alrededor personas de gran corazón, que sienten una gran estima por uno, y que en momentos de necesitar sus manos, más allá de esto, nos ofrecen sus brazos.
Yo, los lindos y buenos gestos no los olvido, más cuando yo sé que son sinceros. El pasado jueves mi compañera de trabajo Caroll me mostró su buen corazón y el cariño que siente por mí, al preocuparse por mi salud, tomar las responsabilidades que ese día me tocaban, para que yo no tomara sereno, ya que ese día me tocaba laborar en la tarde-noche, y tenia una fiebre, que ni quiero recordar. A pesar de que me opuse, no hubo forma, me dijo que me fuera a la casa a descansar, que ella hacia el trabajo por mí. Y así fue.
A veces, yo siento que la palabra Gracias, queda corta en momentos como estos. Sin dudas, soy privilegiada al tener personas a mi alrededor que me adoran, y a las que también yo adoro, pero también sé que todo se gana, por eso es que por mucho que se diga que en estos tiempos ya nadie piensa en nadie, solo en él, yo siempre estaré pensando lo contrario.
